Entre brisas térmicas vespertinas que suben como un interruptor y canales de viento que fluyen entre islas y penínsulas, Croacia ha pasado en pocos años de ser un destino “de paso” a un fijo para las vacaciones de kitesurf veraniegas en Europa. Quien busca un escenario distinto al habitual, con agua cristalina al estilo del Adriático italiano pero paisajes de acantilados, pueblos de piedra y calas abrigadas, aquí encuentra una combinación potente: vientos fiables de mayo a septiembre, escuelas organizadas y una multitud de spots que cambian completamente de carácter según la orientación del viento.
A lo largo de toda la costa dálmata se alternan lagunas poco profundas, estuarios perfectos para el freestyle y zonas más expuestas al mar abierto donde el chop y la ola corta obligan de verdad a trabajar con el edging. Para quien llega desde Italia, sobre todo si está acostumbrado al kitesurf en el Adriático o al kitesurf en el Jónico en el sur, Croacia es cómoda: se llega en coche, los costes del alojamiento siguen siendo asequibles, y en un único viaje se pueden combinar 2 o 3 spots diferentes sin una logística complicada. El truco está en entender de inmediato cuándo ir, qué tramos de costa “encienden” la térmica y dónde el Maestrale local se canaliza mejor.
Quien está empezando encuentra zonas seguras, agua baja y viento suave pero constante, ideal para ajustar el water start sin intimidarse. Los riders intermedios y avanzados, en cambio, pueden jugar con freeride y big air en spots como Bol o Viganj, aprovechando ventanas de 20–25 nudos que, con la tabla adecuada, hacen volar en serio. No hace falta un presupuesto de trópico: comparada con destinos como el kitesurf en Mauricio o las grandes lagunas de Brasil, Croacia ofrece una relación viento/costes muy interesante, especialmente en pleno verano.
- Mejor periodo: de mayo a septiembre, con térmicas regulares y hasta 25 nudos en los mejores días.
- Spots clave: Bol (Brač), Viganj (Pelješac), Nin (cerca de Zadar), Neretva, Primosten y otras bahías menores dispersas.
- Nivel recomendado: ideal para kitesurf para principiantes e intermedios; algunas zonas son perfectas para pros en busca de big air veraniego.
- Presupuesto: alojamientos accesibles, sobre todo en apartamento; escuelas bien organizadas y alquiler de material muy extendido.
- Estilo de viaje: road trip costero, combinando kite, pequeños pueblos históricos y algún día sin viento dedicado a trekking e islas.
Kitesurf Croacia: entender la temporada del viento y elegir cuándo ir
Para leer de verdad Croacia con la barra en la mano, lo primero es entender el ritmo del viento. La ventana principal va de mayo a septiembre, cuando las brisas térmicas diurnas y las brisas marinas hacen el trabajo pesado. En estos meses las estadísticas marcan hasta 25 nudos en los días mejores, con una media que se sitúa entre los 15 y los 20 nudos en las horas centrales de la tarde. La temperatura del aire ronda los 22 °C en pleno verano, así que a menudo se navega en shorty o incluso con lycra en las horas más cálidas.
De finales de septiembre a noviembre la música cambia ligeramente, pero no es en absoluto el “fin de temporada” que muchos imaginan. Los días de viento fuerte siguen siendo frecuentes, la térmica es menos explosiva pero los sistemas frontales traen vientos más regulares, con temperaturas medias alrededor de los 17 °C. Quien está acostumbrado al viento de Salento en octubre o noviembre no tendrá problemas: basta con un buen traje 4/3 y se navega tranquilo, con spots menos concurridos y precios más bajos en las instalaciones.
La clave es pensar por objetivos. ¿Tienes en mente un curso de kitesurf, con mucha agua baja y viento que no asuste? Entonces junio y principios de julio son perfectos: días largos, térmica regular y olas de calor que calientan incluso a los más frioleros. ¿Quieres consolidar el big air o probar maniobras más agresivas en mar plano? Entonces conviene apuntar a julio-agosto en las zonas térmicas fuertes como Bol y Viganj, o a septiembre cuando hay menos gente en el agua pero aún muchas jornadas válidas.
Una diferencia importante respecto a otros escenarios de kitesurf en Italia es que, en Croacia, muchos spots funcionan con térmicas creadas por la combinación entre relieves interiores y mar, más que por grandes perturbaciones. Esto hace que las previsiones meteorológicas no siempre sean triviales: las apps de viento te dan una base, pero a menudo los locales observan la tendencia de presión y la cobertura nubosa para entender si la térmica “explotará” de verdad.
Por ejemplo, a lo largo de las costas alrededor de Primosten y hasta Cape Planka, el punto donde se cruzan los vientos del Adriático norte y sur, bastan unas pocas nubes más en el interior para cambiar completamente la sesión. En un día claro de julio, a las 13 aún puedes estar en la playa con el cappuccino, y a las 15 encontrarte con 20 nudos side-onshore que transforman la bahía en un parque de juegos.
Si vienes del mundo del kitesurf en Salento, ya sabes que la térmica no se negocia: se estudia. Lo mismo vale aquí. Comprobar las previsiones la noche anterior, cruzar 2–3 modelos, mirar webcams locales y hablar con las escuelas de la zona marca la diferencia entre tres horas de puro glide y un día de sol pasado mirando el mar quieto.
Otro punto a menudo subestimado es la transición entre pleno verano y otoño. En octubre, por ejemplo, algunos piensan que Croacia “cierra” para el kite. En realidad, para quien está dispuesto a moverse un poco en coche, el otoño puede regalar jornadas con mar aún relativamente templado y vientos más estructurados. Es la misma lógica que hace interesante buscar el viento fuera de temporada en otras zonas del Mediterráneo, como se hace por ejemplo planeando un trip de kitesurf en Grecia entre las islas.
En resumen: si el objetivo es una mezcla de sol, kite diario y agua caliente, apuesta con decisión entre junio y principios de septiembre. Si en cambio el foco es el viento fuerte y no te asusta una buena frontal bien ubicada, valora seriamente septiembre y octubre, cuando las térmicas se mezclan con sistemas de baja presión y regalan sorpresas importantes.
Tabla práctica: cuándo ir a hacer kitesurf en Croacia
Para tener una visión rápida, este panorama mensual ayuda a encajar vacaciones, nivel y expectativas de viento.
| Mes | Viento medio | Temperatura aire | Nivel recomendado | Notas para el viaje kite |
|---|---|---|---|---|
| Mayo | 12–18 nudos | 18–20 °C | Intermedio | Buen compromiso viento/costes, agua todavía fría, menos aglomeración. |
| Junio | 15–22 nudos | 20–24 °C | Principiante–Intermedio | Brisas térmicas más regulares, ideal para aprender kitesurf con días largos. |
| Julio | 15–25 nudos | 24–28 °C | Todos los niveles | Alta temporada, agua caliente, spots llenos pero ambiente genial. |
| Agosto | 15–23 nudos | 25–30 °C | Todos los niveles | Condiciones similares a julio, reserva alojamiento y escuela de kitesurf con antelación. |
| Septiembre | 14–20 nudos | 21–24 °C | Intermedio–Avanzado | Menos gente, mezcla entre térmica y vientos de sistema, precios en descenso. |
| Octubre | 12–20 nudos | 17–20 °C | Intermedio–Avanzado | Más frentes, condiciones variables, excelente para quien busca viento fuerte ocasional. |
Con este mapa mental es mucho más fácil encajar tu nivel, el tipo de spot que deseas y la realidad del tiempo croata, sin ilusiones de catálogo.
Spots kitesurf Croacia: Bol, Viganj, Nin, Neretva, Primosten
Para elegir el mejor spot kitesurf en Italia a menudo se mira a largas playas arenosas. En Croacia la lógica es diferente: bahías más recogidas, penínsulas e islas que crean verdaderos “corredores” de viento. Algunos nombres vuelven siempre cuando se habla de kitesurf en Croacia: Bol en la isla de Brač, Viganj en la península de Pelješac, Nin cerca de Zadar, la desembocadura del río Neretva y la zona de Primosten.
Bol (isla de Brač) es probablemente el más famoso. Aquí entra una Maestrale vespertina muy regular, que se concentra cerca de la célebre playa de Zlatni Rat. La configuración de la costa hace que por la tarde, sobre todo entre junio y agosto, puedas encontrar fácilmente 18–25 nudos side shore con mar bastante flat en abierto y un leve chop en la costa. Es un spot perfecto para quien quiere progresar en el freeride: mucho espacio, escuelas organizadas, posibilidad de alquiler y un contexto muy similar, en lógica, a ciertos hotspots del kitesurf en el Adriático pero con un toque de isla mediterránea.
Viganj (península de Pelješac) vive prácticamente de la térmica. Estamos en el sur del país, frente a Korčula, en un estrecho brazo de mar donde el viento acelera cuando el sol calienta el interior. La mejor temporada va de junio a septiembre, con temperaturas que alcanzan fácilmente los 27 °C y vientos entre 15 y 25 nudos. El pueblo es diminuto, lleno de bares y pequeños restaurantes que en verano se llenan de kitesurfistas y windsurfistas. Quien busca ambiente de village surf con todo a mano aquí se siente enseguida en casa.
Nin, cerca de Zadar, es otro clásico, sobre todo para quien quiere combinar kitesurf para principiantes y sesiones más técnicas. La característica típica es el fondo arenoso y bajo, con zonas enormes donde se toca, perfecto para montar los primeros bordes y probar el water start sin miedo a perder la tabla. Al mismo tiempo, en cuanto te alejas un poco, encuentras zonas con olas cortas y chop que ponen en aprietos incluso a los intermedios: un playground completo, donde un rider como Luca, viajero italiano imaginario, en una semana logró pasar de los primeros bordes inseguros a maniobras básicas en switch precisamente gracias a la seguridad del agua baja.
La zona de la Neretva, en la desembocadura del río homónimo, ofrece un entorno distinto. Aquí la gran protagonista es la laguna de agua plana y poco profunda que se forma entre la desembocadura y el mar abierto. Las térmicas vespertinas son muy fiables entre mayo y septiembre, con sesiones de 2–3 horas casi diarias cuando el tiempo colabora. Es un spot amado por quien hace freestyle y big air: el agua plana facilita concentrarse en la técnica y absorber el impacto de los aterrizajes, mientras que los no kiters pueden explorar los pueblos y el campo circundante.
Primosten, por último, merece una mención particular por su contexto. Históricamente, la localidad nace en una islita con forma de cono conectada a la tierra por un puente, de ahí el nombre. Hoy la zona es interesante para el kite sobre todo por la cercanía a Cape Planka, punto de encuentro entre los vientos del Adriático norte y sur. Esto significa patrones de viento muy variables: días de Maestrale limpio, otros en los que el viento gira con la llegada de sistemas de baja presión. No es el spot más “fácil” de leer, pero para quien ya tiene experiencia regala sesiones con mar más movido y paisajes casi teatrales, entre acantilados y pueblos de piedra detrás.
Si te gusta la idea de un viaje multi-spot, una línea clásica podría ser: llegada a Zadar, algunos días en Nin, desplazamiento hacia Neretva para el flat serio, y cierre en Viganj para respirar el ambiente del village de riders. Es la misma lógica que se usa para montar un trip en el Mar Rojo o en Marruecos, como en las guías sobre kitesurf en Dakhla y Essaouira: cambiar de spot cada pocos días permite seguir al viento y no aburrirse nunca.
Cada spot croata tiene un carácter preciso: saberlo antes de partir evita decepciones y te permite diseñar realmente tu itinerario ideal entre flat, chop y village life.
Kitesurf para principiantes en Croacia: escuelas, seguridad y progresión
Quien se acerca al kite a menudo sueña directamente con lagunas tipo Caribe. La realidad es que para aprender kitesurf hacen falta ante todo agua baja, viento suave e instructores presentes. En este sentido, algunos spots de Croacia son perfectos para empezar o para dar el salto de “novato que empieza a ceñir” a rider autónomo. Nin y Neretva, en particular, ofrecen exactamente esa mezcla.
Las escuelas de kitesurf en estas zonas trabajan principalmente entre mayo y septiembre, organizando cursos básicos y paquetes intensivos de 3–5 días. La ventaja principal respecto a muchas zonas de Italia es la combinación de aguas interiores o semicerradas y fondos bajos: en caso de error, te levantas, respiras y vuelves a empezar, sin la ansiedad de ser arrastrado mar adentro. Es el escenario ideal para fijar de manera sólida los fundamentos: control de la cometa a las 12, body drag sotavento y barlovento, water start, primeros bordes con recuperación de la tabla.
Imagina a Martina, 32 años, sin experiencia en deportes de tracción, mucha mar a sus espaldas pero cero sesiones con la barra. En una semana entre Nin y una laguna cerca de Neretva, con un curso de kitesurf planteado con 2 horas al día en el agua, cubrió todas las fases básicas, hasta hacer los primeros bordes de 50–70 metros en autonomía. El secreto no es una fórmula mágica, sino la repetición diaria en condiciones similares: viento ligero pero constante, ausencia de ola molesta, instructor que puede seguirla caminando en el agua.
En materia de seguridad, Croacia no es el Lejano Oeste: normativas locales, zonas de baño delimitadas y corredores de salida para los kites ya son estándar en muchos municipios turísticos. Las escuelas serias trabajan con casco, impact, chalecos de ayuda a la flotación y sistemas de comunicación (radio auricular) al menos en las primeras fases. Para un principiante es importante verificar:
- Que la escuela disponga de material reciente y cometas de varias medidas para adaptarse al viento.
- Que las lecciones se realicen en grupos pequeños (máximo 2 alumnos por instructor en el agua).
- Que exista un plan claro de rescate con neumática o moto de agua, sobre todo en los spots más abiertos.
- Que el instructor hable un idioma que comprendas bien (italiano, inglés o alemán son frecuentes).
Para quien parte ya con una buena base – por ejemplo acostumbrado al kitesurf en Lecce, kitesurf en Taranto o a spots ventosos del norte de Italia – Croacia se convierte en un gimnasio para consolidar transiciones y primeras maniobras hook-in. En laguna puedes trabajar el toe-side, los primeros saltos controlados y las rotaciones básicas, sabiendo que un error sólo supone un aterrizaje suave sobre el flat. Es el tipo de progresión que luego marca la diferencia cuando decides afrontar spots más exigentes como el Mar Rojo, los reef de Mauricio o los alisios de Brasil.
Un aspecto a menudo subestimado es la gestión de la energía en los días ventosos. En Croacia, en verano, la térmica entra casi siempre por la tarde. Hacer una clase a las 14 con 12–14 nudos y otra a las 17 con 18–20 no es lo mismo. Para los principiantes tiene sentido empezar temprano, cuando el viento es más suave, y dejar los picos vespertinos a quienes ya tienen control. Es el mismo equilibrio que se encuentra en los grandes spots internacionales – desde el kitesurf en Sri Lanka hasta las bahías expuestas del Pacífico – donde los locales siempre te dicen “entra antes de que el viento se vuelva loco”.
Cerrando el círculo, el mensaje es claro: si tu objetivo es salir de esta temporada diciendo “realmente sé ir en kite”, Croacia te ofrece un contexto donde el miedo baja y las ganas de volver a intentarlo cada día suben. Condición fundamental: no escatimar en la calidad de la escuela, porque los defectos técnicos aprendidos mal en agua baja te seguirán a todas partes, desde el Salento hasta Croacia y hasta los trópicos.
Viento, material y comparación con otros spots del Mediterráneo
Cuando se habla del viento de Salento o del Maestrale en la costa oeste italiana, muchos riders usan estas condiciones como unidad de medida. Croacia, en este confronto mediterráneo, se sitúa como un destino de térmicas fiables, con mar a menudo más tranquilo que ciertos días de Scirocco o Poniente por nuestras latitudes, pero con menos garantía absoluta que spots “máquina del viento” como Dakhla o algunos rincones del Mar Rojo.
En verano, entre mayo y septiembre, la mezcla de calentamiento del interior, relieves montañosos cercanos a la costa y largas jornadas de sol crea un patrón predecible: mañana calma, viento que sube hacia el mediodía, pico entre las 15 y las 18, descenso gradual hacia la noche. En este contexto, planificar el día es sencillo: exploración o relax matutino, almuerzo ligero, luego montar la vela sin prisa. Es una rutina que muchos riders que frecuentan también otras zonas del Mediterráneo, como Córcega o Grecia, reconocen al instante.
En cuanto al material, para una semana de vacaciones de kitesurf en Croacia en pleno verano, un quiver típico podría ser:
- Dos cometas (por ejemplo 9 m y 12 m para un peso medio, o 7 m y 10 m para quien es ligero).
- Una twin tip freeride y, para los más curiosos, una tabla ligeramente más grande para los días de brisa ligera.
- Neopreno corto (2/2) o shorty para mayo/principios de junio y finales de septiembre; lycra y boardshorts para julio-agosto.
- Impact vest y casco, sobre todo si aún estás trabajando en saltos y maniobras no totalmente estables.
Quien viaja por kite sabe que la verdadera diferencia entre spots la marcan los detalles: calidad del viento, tipo de chop, dirección dominante. Si pones sobre la mesa Croacia, kitesurf en Salento, islas griegas y Córcega, el cuadro que emerge es este: Croacia muy fuerte en verano gracias a costes contenidos y viento fiable; Salento más variable pero menos estable en julio-agosto; Grecia más ventosa pero a menudo más ventosa también para principiantes; Córcega muy bonita pero a veces más exigente, como también cuentan las guías dedicadas al kitesurf en Córcega.
Luego está el tema del lifestyle. Algunos destinos internacionales super famosos – piensa en los reef hawaianos o las lagunas brasileñas – exigen un salto logístico y cultural notable. Croacia, en cambio, habla un lenguaje muy similar al nuestro: horarios, cocina, manera de vivir el mar. Esto facilita también a quien viaja en pareja o con familia, donde no todos están obsesionados con la tabla: mientras tú aprovechas las horas de viento, los demás pueden recorrer pueblos históricos, hacer senderismo o tomar el sol en tramos de playa no dedicados al kite.
Por último, vale la pena citar un aspecto frecuentemente ignorado: el entrenamiento mental. Viento no siempre garantizado, algún día demasiado suave o demasiado fuerte, y la necesidad de elegir el spot correcto te entrenan para ser un rider más lúcido. Si sabes tomar decisiones sensatas en un escenario “medio” como Croacia, te encontrarás mucho más preparado cuando aterrices en spots extremos como el Mar Rojo central, o incluso en bahías hawaianas donde equivocarse de vela o entrar en el momento equivocado no es un juego.
En conclusión, más que preguntarte si Croacia “es tan fuerte como” un destino tropical, la pregunta útil es: ¿cuánto necesitas realmente para salir, progresar y divertirte sin complicarte la vida? Para muchos riders europeos, la respuesta pasa por estas costas dálmatas.
Organizar un viaje kite en Croacia: logística, alojamientos y días sin viento
Un viaje de kitesurf en Croacia bien logrado empieza mucho antes de montar el primer kite en la playa. La logística, por suerte, es relativamente sencilla: puedes llegar en coche desde el norte de Italia, embarcar el coche en un ferry, o volar a ciudades como Zadar, Split o Dubrovnik y luego alquilar un coche in situ. Para un road trip con 2–3 spots, la solución con coche propio o de alquiler es casi obligatoria: te da la libertad de perseguir el viento día a día.
En cuanto a alojamientos, uno de los puntos fuertes de Croacia es la buena disponibilidad de apartamentos y pequeños hoteles a pocos pasos del agua. En las zonas clave para el kite – Bol, Viganj, Nin, Neretva – puedes encontrar 3 estrellas alrededor de 35 € la noche y 4 estrellas sobre 50 € (precios orientativos) si te mueves con un mínimo de antelación. Para quien quiere despertarse con la tabla casi en la playa, hoteles como los cercanos a Zlatni Rat en Bol o pequeñas estructuras tipo heritage en Viganj representan la elección perfecta.
Una estrategia clásica para un grupo de 3–4 riders es alquilar un apartamento con cocina: se ahorra en comidas, se tiene espacio para tender neoprenos, reparar kites y hacer estiramientos, y se puede adaptar el horario de las comidas al viento. Quien ya está acostumbrado a gestionar la vida de rider en Puglia o en Sicilia reconocerá enseguida la sensación: se come ligero cuando la térmica está por entrar, se descansa y se festeja por la noche cuando el viento baja.
En los días sin viento – que, realísticamente, pueden ocurrir incluso en el mejor spot – la costa croata ofrece mucho. En lugar de pasar horas quejándote en el grupo de WhatsApp, puedes:
- Hacer un paseo en SUP o kayak por las bahías más abrigadas.
- Visitar ciudades históricas como Split, Zadar o Dubrovnik, o pueblos menos conocidos pero encantadores como Stari Grad.
- Organizar una jornada de rafting en el río Cetina o senderismo ligero por las colinas tras la costa.
- Dedicarse a sesiones teóricas: ajuste de la barra, estudio de previsiones, mantenimiento del equipo.
Imagina un grupo de amigos que sale de Trieste con dos coches llenos de tablas y cometas. Primera parada en Nin, donde se quedan tres días pero el viento falla una de las tardes. En lugar de vivirlo como una derrota, aprovechan para explorar el interior, descubrir una pequeña bodega local y volver al agua al día siguiente con las ideas más claras sobre corrientes y rutas de downwind posibles. Es este estilo de viaje el que transforma unas vacaciones en un verdadero paso adelante como rider.
Una cosa importante: sobre todo entre julio y agosto, los spots más famosos pueden llenarse. Aquí la regla del respeto mutuo es fundamental. Líneas de salto lejos de la orilla, atención a no entorpecer las áreas dedicadas a las escuelas, prioridades respetadas en la navegación. Quien ya ha vivido situaciones similares en hotspots muy concurridos – pensemos en las lagunas de Dakhla o en ciertas bahías griegas – sabe lo poco que hace falta para mantener el spot habitable para todos.
Al final, organizar un trip en Croacia es como preparar una buena sesión: cuanto más cuidado pongas en tierra – elección de spots según el viento, logística ágil, márgenes para días sin viento – más ligero será el feeling una vez enganchado el chicken loop.
¿Cuál es el mejor periodo para hacer kitesurf en Croacia?
El periodo más fiable para el kitesurf en Croacia va de mayo a septiembre. En estos meses las brisas térmicas vespertinas soplan a menudo entre 15 y 25 nudos, con temperaturas suaves y agua que se calienta progresivamente. Junio, julio y agosto son ideales para combinar kite diario y mar caliente; septiembre y principios de octubre gustan a los riders que buscan algo menos de gente y vientos más estructurados, a costa de algún día menos de térmica pura.
¿Croacia es adecuada para el kitesurf para principiantes?
Sí, varios spots croatas son particularmente indicados para quienes empiezan. Zonas como Nin y la laguna de Neretva ofrecen amplias áreas de agua baja y flat, donde es posible realizar cursos básicos con seguridad. Las escuelas locales trabajan sobre todo de mayo a septiembre y muchos instructores hablan también italiano o inglés. Lo importante es elegir una escuela estructurada, con grupos pequeños y sistema de rescue, y no improvisar las primeras clases de forma autónoma.
¿Qué tipo de material se necesita para un viaje kite veraniego en Croacia?
Para un rider de peso medio, en verano suelen ser suficientes dos cometas (por ejemplo 9 m y 12 m) y una twin tip freeride. Quien es más ligero puede valorar 7 m y 10 m, mientras que quien pesa más puede subir una talla. Como neopreno, en pleno verano suele bastar una lycra o un shorty; para mayo, principios de junio y finales de septiembre se recomienda una 2/2 o una 3/2 ligera. Casco y impact vest están muy recomendados, especialmente si aún trabajas en saltos y maniobras no del todo estables.
¿Cuánto cuesta aproximadamente un viaje de kitesurf en Croacia?
Los costes varían según la temporada y la zona, pero en general Croacia sigue siendo más asequible que muchos destinos exóticos. En localidades kite como Bol, Viganj, Nin o Neretva es posible encontrar habitaciones en hoteles de 3 estrellas desde unos 35 € la noche y 4 estrellas alrededor de 50 €, sobre todo si reservas con tiempo. Los apartamentos compartidos entre amigos reducen aún más el presupuesto. Las clases de kitesurf tienen precios en línea con el resto de Europa, mientras que la comida y los desplazamientos en coche suelen ser sostenibles para un viajero medio.
¿Se necesita un nivel avanzado para divertirse en los spots croatas?
No, muchos spots croatas están pensados precisamente para la progresión de quienes están entre nivel principiante e intermedio. Lagunas flat y agua baja ayudan a trabajar el control de la tabla, las salidas y las primeras maniobras. Dicho esto, los riders avanzados encuentran terreno para ellos en spots como Bol o Viganj, donde las térmicas estivales pueden llegar a 25 nudos y permiten saltos importantes y sesiones intensas de freeride y big air. La clave es elegir el lugar adecuado para tu nivel y consultarlo con las escuelas o los locales antes de entrar al agua.

